martes, 1 de enero de 2013

Paladines de un Nuevo Comienzo... Siguiendo el Sueño de los Hombres Despiertos


                       Al momento de leer esto, quizás ya habremos dado inicio a un nuevo año, a una nueva etapa… quizás habremos dado lugar a algunos cierres (sólo algunos por ahora), y otros tantos comienzos. “Nunca es tarde para volver a nacer” uno puede escuchar, en casi las 7.000 lenguas que se hablan sobre la esfera y que nos unen, como en la Torre de Babel, al enfrentamiento de conclusiones y decisiones por tomar, a esa incertidumbre de la que todo porvenir se alimenta, esa que nos reúne aquí, a vos y a mí, de nuevo, entre copas, buscando otro pensamiento, en la borra, en la cereza al final de la copa, en la última burbuja que no se ha colado por el vaso.
                Son batallas contra los temporales de pleno invierno, o los calores a los que nos somete el verano, los espacios en los que puedo ver tus manos, fuertes ramas que empujan hacia adelante este presente que nos pinta de preguntas la puerta de la casa que nos lleva a un sinfín de senderos en los que habremos de caminar.
                Desde pequeño creí que grandes pensamientos que hoy arden en las velas de la sala en la que compartimos esta taza, esta copa, han tenido su principal origen en la antigua Grecia, o al menos, muchos de ellos. “Somos lo que hacemos día a día”, es una de las tantas máximas sobre las que se erigía el espíritu de la época.
                Ser lo que hacemos a diario, no es más que asumir la responsabilidad sobre nosotros de vivir nuestra vida, asumir el reto de vivir. Y en este momento, en que las elecciones una vez más, nos hacen paladines de la esperanza que empuja nuestro corazón hacia la incertidumbre, hacia el cambio para un nuevo mundo posible, es  que debemos aprender a jugar este juego que llamamos vida… Fácil es jugar sabiendo que vas a ganar, pero en la vida, es necesario asumir el riesgo y la posibilidad de perder, y eso lejos de hacernos débiles, nos hace más humanos.            
                Es la esperanza, lo que Aristóteles llamaba “El Sueño de Los Hombres Despiertos”, aquella sobre la cuál depositamos nuestros anhelos más profundos, sobre lo que esconde el porvenir, lo que nos invita a tomar decisiones sobre los caminos por recorrer. El futuro sólo es un parpadeo, y tus ojos son más bellos que nunca a la luz del sol de un nuevo mañana, sabiendo que despertar no será en vano, que toda la vida es ahora, que siempre es todavía, que tenes la espada para combatir la adversidad, y que sos el paladín que atesora y resguarda el tesoro que es la esperanza, tu corazón…tus ideas.
                Mientras que sospecho dudoso si la noche me regalará su lluvia y tu beso, dejo el paraguas para que la llovizna abrace mis sueños, mientras le digo al mozo… “cierre la cuenta…hoy, empezamos de cero…”.

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