martes, 1 de diciembre de 2015

Ipso Facto

Ali dejó una carta, corta, concisa y desgarradora, el último día de clases; comunicando que se iría al sur a terminar con sus estudios, continuar con su vida, y perseguir al conejo que la lleve más cerca de sus sueños. Plasmó sus reflexiones, esbozó una duda y vistió respuestas de futuro.
Marco cayó en su silo. Sintió la presión de su pecho, las arrugas magullando su rostro, el silencio del que fue preso, cobrándole impuestos, y al tiempo corriendo maratones... Agarró la carta. Lo hizo un bollo y apretó en su mano.
Llegó a su casa, tomo un papel, y se rindió en tinta.... 


"Leí todo lo que escribiste una vez mientras caminaba hacia mi casa. Lo leí de nuevo, y ahora otra vez, mientras me tomo un café... las tres veces la reacción fue de emoción, de un pequeño mar de lágrimas, como si las palabras fueran mías, o de mi mejor amigo, o tuyas en este caso.
No hemos compartido muchos espacios, ni fiestas, ni clases, ni noches...No hemos compartido viajes, ni copas, ni mesas. Hemos compartido la carrera, amigos y el cielo...y no es poca cosa.
Leí lo que dijiste y mientras escribo me siento estúpido, pronto entenderás porque....
Leí tres veces y recordé que quedan otros 90 días de vacaciones por delante. 

Leí tres veces y entendí que todo futuro puede ser mejor...
Leí tres veces y me acordé de la última vez que te crucé en la calle, en la mañana temprano, y a la luz de la luna...
Leí tres veces y entendí que el tiempo no vuelve, y que con tu pasaje en mano ( y esto es lo estúpido) es mucho más difícil viajar, respirar o comer, quizás hasta reír... 
Leí tres veces y renuncié a la vergüenza.
Me parece un absurdo ( y estúpido si se me permite la redundancia), que mi valentía se tomara vacaciones, y tener que decirte por esta vía, que me has permitido conocer uno de mis rostros favoritos... que tus ojos están llenos de primavera y tu sonrisa de caramelos. 
Leí tres veces, vi tu foto y me inspiré después de mucho tiempo...
Leí tres veces, leo una cuarta, y no sólo velo por tu éxito, sino por que nunca falten caramelos ni primaveras en el sur... porque la nieve, por más fría, está llena de calor...".

Ali arroja piedras al agua, cada mañana de domingo como ésta. Mira su reloj, un trébol de cuatro hojas y los cardos. Lee una, dos y tres veces los mismos renglones... descansa en una piedra. 
Siente la presión en su pecho, las arrugas magullando su rostro, el silencio del que es presa...

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