Tarde o temprano me miraré al espejo... aparecerán nuevos blancos en mi cabello; mi piel se habrá arrugado, secado y resquebrajado; no sabré contener el aliento; caminaré lento... pausado. Tarde o temprano habré desayunado.
Tarde o temprano vestiré mis zapatos, mi camisa favorita, mis lentes y mi costumbre. Andaré las mismas calles, cruzaré los mismos rostros, y me enfrentaré al vendaval de coches y cláxones que reviste lo cotidiano. Perderé el tiempo, el tren y mi vuelo. Tarde o temprano frunciré el ceño.
Tarde o temprano claudicaré ante la monotonía, la inercia y la entropía. Las pulsaciones, la ceguera, la afonía. La agenda, el té de las cinco, el whisky escocés, la salida. Tarde o temprano levantaré la vista.
Tarde o temprano nos encontraremos frente a frente... lo prometo, es sentencia: tarde o temprano lo haremos, y nos quedaremos mudos... como ante esas cosas para las que nunca se está preparado. Tarde o temprano nos miraremos, y será inevitable, como la fuerza inútil de la última gota reacia a caer de una hoja.
Tarde o temprano estaremos frente a frente y será inaudito. La primavera brillará en tu piel, y la vida en tus ojos color caramelo. Las calles se vestirán con los versos que te debo; y tu estarás cansada... como tus alas de tu blusa... como tus pies del suelo. Tarde o temprano emprenderás el vuelo.
Tarde o temprano seguiré con mi vida, el reloj marcará las doce, y yo habré aplazado varias veces el último trago. Estaré más viejo y se cerrarán mis ojos... inventaré tu nombre, rumiaré tu sonrisa... Tarde o temprano nos cruzaremos de nuevo... y me atreveré a hablarte.
Tarde o temprano claudicaré ante la monotonía, la inercia y la entropía. Las pulsaciones, la ceguera, la afonía. La agenda, el té de las cinco, el whisky escocés, la salida. Tarde o temprano levantaré la vista.
Tarde o temprano nos encontraremos frente a frente... lo prometo, es sentencia: tarde o temprano lo haremos, y nos quedaremos mudos... como ante esas cosas para las que nunca se está preparado. Tarde o temprano nos miraremos, y será inevitable, como la fuerza inútil de la última gota reacia a caer de una hoja.
Tarde o temprano estaremos frente a frente y será inaudito. La primavera brillará en tu piel, y la vida en tus ojos color caramelo. Las calles se vestirán con los versos que te debo; y tu estarás cansada... como tus alas de tu blusa... como tus pies del suelo. Tarde o temprano emprenderás el vuelo.
Tarde o temprano seguiré con mi vida, el reloj marcará las doce, y yo habré aplazado varias veces el último trago. Estaré más viejo y se cerrarán mis ojos... inventaré tu nombre, rumiaré tu sonrisa... Tarde o temprano nos cruzaremos de nuevo... y me atreveré a hablarte.
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