lunes, 6 de julio de 2015

Pernoctar In Momentum

      Me acalambra el silencio y provoca una sonrisa... resquiebra mi alma y me funde en el suelo... se estrellan en mi copa de vino, las negras, corcheas y silencios del piano; tu beso, tu aire... tu visita.
      Divorcio oscilante, nuestras manos más distantes que dos mesas de luz... de tu risa devoto y de sus efectos ignoto. La pregunta reinante, la respuesta irreverente; la revolución tan lejana... la promesa, la palabra, como espada, envainada... el miedo, cobarde.
      Referendum vetado, el corazón llamado a jugar con el lobo. ¿La salida o la entrada? El banco de los acusados... medicamento recetado: los ojos cerrados, prospecto en resguardo, en el corazón de Etiopia.
      Primavera otoñal en la aurora boreal de tus ojos. Qué tan distinta es tu piel de mis sienes, qué tan infames las noches si bebes. Que tan despacio es el tiempo si quieres. Que tan cercanos tu y yo si me hieres...
      Y es que he soñado tantas veces mujer con tenerla... sin quererla, sin verla, sin conocerle...
      Y no es otro ese sueño más que el del remanso tibio de sus labios... letargo fantástico a contraluz equidistante.
      Y es que es tan fantástico saber mujer que existe, tanto como saber que respiro, y que sueña, o que quizás con  un suspiro, algo profundo...me despierta. 
      

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