Llueve y se mojan mis parpados
llueve y se borran las huellas,
llueve y se corre la tinta,
aquella que atina,
sin ceño, ni estrella,
a dibujarte serena.
Llueve y me llevas en barco,
en un río enorme cual charco,
que inunda mis ojos de pena
al ver mis manos con barro,
mi casa flotante,
mis sueños de arena.
Descubro debajo del bobo,
una esquirla punzante y silenciosa,
absorbo los aullidos del lobo,
el lodo bombeando mi sangre,
la ola es ahora una foto,
dolor reflejado en la prosa.
Llueve y te dibujo serena,
tu rostro es ahora Venecia,
desprende su último suspiro
mi boca besando la roca,
la vida del hombre es muy loca,
que una lluvia lo tiñe de olvido.
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