Luchas, tormentos, anocheceres y amaneceres inconclusos, desvelos, erices o néctares de lo dulce y difícil que es vivir, son los que comparto a continuación. Como aquellos que leyeron su porvenir en la Borra, a veces miramos el fondo del vaso o de la taza, con la esperanza de encontrar allí aquello que perdimos, aquello que anhelamos encontrar, la clave para vivir, o simplemente algo que pueda darnos una respuesta a eso que nos aqueja, pero que sin duda significa asumir el riesgo de vivir…
domingo, 24 de marzo de 2013
Sobrevivir al Domingo
Tarde de domingo, frío y gris augurio en el que inmolo mi alma, en que se une con el opaco cielo con el que me viste el otoño, que tiñe de amarillo las hojas que cubren el camino que divide tus besos de mi boca.
Domingos asesinos, me arrojan en la cara a cuentagotas los segundos y los metros que separan esa mirada que abraza cada uno de los rincones de mi alma, que alimenta de pasiones los intersticios de la sala en la que bebo este café, sin saber cuál de los dos está ausente.
La marca de tu cuerpo sobre el sillón, anuncia lo inútil del olvido, y vuelco en el café, tanto whisky como recuerdos de tus manos sobre mi se acercan.
Y te sientas a mi lado, lees conmigo el libro que escribimos, reposas tu cabeza en mis piernas y el techo desaparece, vuelan tus sueños en la estela de mi estrella polar...y le hablo a tu sombra de mi vida sin vos... y le pido que te quedes...coraza melancólica de mi absurda negación.
Y el domingo me aniquila sin tu risa resonante en mi alcoba... sólo quedate conmigo y sólo eso... quizás entiendas que no quiero que te duermas, hoy no quiero ni tus labios... sólo roba el veneno de mi café, no lo lleves hacia el centro.
No se trata realmente de convencerte que te quedes o me quieras, sino algo más profundo... será llegar a vos y convencer que seas la balsa que me ayude en el naufragio.... que me saques de esta rutina, que llena de calambres e injusticias cada lunes mis zapatos, eso que llamamos vida... es una invitación a que pases conmigo el invierno, levantando de los tropiezos con tus manos llena de esperanzas e ilusiones... que no podré entregarme menos a ti, que en este moribundo dominguicidio al que me someto, con tanto olvido de mí mismo, con tanto de tu aire en mis poros.
Así deseo vivir y sobrevivir, a pesar de este café, a pesar de este domingo...otra semana...contigo.
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