viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes 6 AM.

            Mese tu cama el rocío de la noche. La ciudad la ilumina en tu nombre, sin saber lo que sueñas... acercas la curva de tu espalda a mi lado, yo te miro y maldigo a Freud y Lacan, tu sostienes y exhalas el aire con el que vivo... quién sabrá verte dormir y ver en vos una obra de arte...
            Conservas mis sueños en tu vientre, escondes música en tus bostezos... ironía sería llamar pecado al divino encuentro que me tienta. En el que se funden nuestros pies con la sabana, y ponemos en acto lo que algunos llaman amor y yo ya no se cómo llamar.
            El mate espera la hora de besarte con su amanecer, y con la culpa de despertarte de ese sueño en el que emprende vuelo tu imaginación... 
            Guardo en tu ombligo mi esperanza, la fuerza para ver el sol del amanecer que te amenaza con bocinas y vaticina con el canto de gorriones. Yo espero estar a la altura de tus besos al momento en que abras los ojos... 
            Caen las barreras y fronteras de la utopía, que encontré en lo eterno de la mancha que acaricia tu cadera, que me hace perder los sentidos... ahí donde termina el laberinto de tu pelo que le da color a las hojas de este otoño menguante...
            Ya son las siete. La luz ingresa por nuestra persiana, la luna quiere ser testigo de la maravilla, Aurora te sonríe, yo tengo que seguir trabajando. 
            Mi caricia en tu mejilla o mi beso en tu frente son los cuentos con los que te despierta Scherezade... no se si es tarde o temprano, si despertarte o seguir viendo... si vivo para verte dormir, o duermo para verte vivir, también en mis sueños.
            Se detiene el tiempo, frunces el ceño, abres los ojos... yo vivo.

domingo, 24 de marzo de 2013

Sobrevivir al Domingo


             Tarde de domingo, frío y gris augurio en el que inmolo mi alma, en que se une con el opaco cielo con el que me viste el otoño, que tiñe de amarillo las hojas que cubren el camino que divide tus besos de mi boca.
             Domingos asesinos, me arrojan en la cara a cuentagotas los segundos y los metros que separan esa mirada que abraza cada uno de los rincones de mi alma, que alimenta de pasiones los intersticios de la sala en la que bebo este café, sin saber cuál de los dos está ausente. 
             La marca de tu cuerpo sobre el sillón, anuncia lo inútil del olvido, y vuelco en el café, tanto whisky como recuerdos de tus manos sobre mi se acercan.
             Y te sientas a mi lado, lees conmigo el libro que escribimos, reposas tu cabeza en mis piernas y el techo desaparece, vuelan tus sueños en la estela de mi estrella polar...y le hablo a tu sombra de mi vida sin vos... y le pido que te quedes...coraza melancólica de mi absurda negación.
             Y el domingo me aniquila sin tu risa resonante en mi alcoba... sólo quedate conmigo y sólo eso... quizás entiendas que no quiero que te duermas, hoy no quiero ni tus labios... sólo roba el veneno de mi café, no lo lleves hacia el centro.
             No se trata realmente de convencerte que te quedes o me quieras, sino algo más profundo... será llegar a vos y convencer que seas la balsa que me ayude en el naufragio.... que me saques de esta rutina, que llena de calambres e injusticias cada lunes mis zapatos, eso que llamamos vida... es una invitación a que pases conmigo el invierno, levantando de los tropiezos con tus manos llena de esperanzas e ilusiones... que no podré entregarme menos a ti, que en este moribundo dominguicidio al que me someto, con tanto olvido de mí mismo, con tanto de tu aire en mis poros.
             Así deseo vivir y sobrevivir, a pesar de este café, a pesar de este domingo...otra semana...contigo.

lunes, 11 de marzo de 2013

Sólo Un Suspiro

            Sólo un suspiro...sólo eso... 
            Sólo eso duró tu mano rozando mi mejilla, tus labios colándose en mi cuello, tus iris amaneciendo en mis sabanas...sólo eso.
            Largo tiempo y tempestades, naufragué como Simbad, largas horas de deshonra, temores que vuelven golpeando fuerte a mi puerta... miro el balcón, la sala, y no encuentro salida...
            Y fue sólo un suspiro, el mismo que hizo falta para beber del manantial de tu cuerpo, la infinita paz que hallé en tu cadera, cada vez que me ahogaba, cada vez que me asfixiaba en tus besos, allí encontré la base donde reposaron mis anhelos
            Pero fue sólo un suspiro el que te llevó marcharte, sólo eso y yo... estúpido, recibo a martillazos la estela de tu partida, y las paredes se achican, como mi espacio...no tengo tu cadera, no tengo tu suspiro...ni tu eco, que golpea mi cabeza contra la pared.
            Y mi estupidez, mis temores y miedos hacen de mi su juglar, y clavan en mí, los puñales de la culpa insoportable con la que vivo por tu sollozar...y no hay suspiro que lo apañe.... y yo, cambiaría todos esos cuchillos en mi mente, por tantos alfileres como lágrimas derramaste durante aquel suspiro, que llenó de cenizas la litera, y amargó todo mi mundo.
            Daría, si éste fuera, aunque tan corto, mi último suspiro, todo de mí por menguar tu pena, recibir tu abrazo, alegar a cada uno de los testigos de tu discurso, reflorar la esperanza con la que he vivido tenue, pese al miedo...
            ...Aunque fuera un último suspiro, y sólo eso...soltarlo a tu oído...

domingo, 3 de marzo de 2013

Crónica Nocturna

            Apareces a mi puerta y tu vestido a media hasta deja caer el cincel con el que los Dioses tallan tu cuerpo. Llega a mi boca tu agua y disuelve temores en mares de espanto, prendida la llama consume en mi hoguera, el colapsante ruido de las manivelas del reloj... no llegas a mi, aún.
            Acercas tu paso y rumiantes mis dedos dibujan las lineas de tu boca, mientras devora la luz, el brillo de tu noche, la alondra de tu cielo...no hace falta llegar al beso para estremecer la ruta que recorro desde tus tobillos, ascendiendo a tu rodilla, sofocándome en tu muslo...y llego a la curva de tu espalda con mi lengua de serpiente saboreando los fulgores que ahí anidan como aromas que se clavan en mi paladar. Y escucho el jadeo en tu susurro...respiro tus sales para continuar mi recorrido, sube la temperatura y sube mi boca hacia la cumbre de tus hombros...
            Se desguarece tu cuello, dulce lámina cristalina que desemboca en tus pechos, y aparece como oasis que extasiado me decido a probar, mientras no dejo de mirar tus ojos en penumbra y mi tacto...mi tacto comienza a surtir efecto en tu pulso y que eleva su ritmo como tu pelvis en semifusas, eros intrusivo... mi pulgar estrepitoso, marca tu silencio y atormenta tu calma.
            Continuo mi proeza, ahora en descenso rumbo a tu ombligo, tu centro... y soy el río, que fluye entre tus manos y se escurre en tu cuerpo para llegar a esa mancha que es punto de llegada y punto de partida...causa y efecto...el vidrio empañado y las marcas de tus manos allí grabadas. 
            Me decido a besarte, y es este instante, en que tu boca, trémula, impaciente y pronta a marchitarse, humedece todos mis poros... claudican las pieles. 
            ...El fuego...el fuego es todo lo que somos.