Tiempos de cambios, tiempos de prisa, tiempos de resistencia... Ícaro presta sus alas, tus sueños alzan el vuelo. Las jaurías rodean el cerco, los cuervos avistan sobre los corderos. El río corre por tus manos.
Levanta el olivo... haz bailar la sombra de una grulla de origami en el muro de los lamentos... la senda se hace más clara. Toma un té de las cinco en Gibraltar; escucha a un niño de Nepal leer El Principito en Varsovia; mira a un Tehuelche regar sus crisantemos, en una pequeña vecindad de Vallecas. Deja la piedra de Sísifo en la cima... bebe un sorbo de futuro.
El metro se llena de zapatos; las plazas llenas de palomas, la vida es todo en este arrojo, el horizonte un puñado de amapolas... ¿Quién ha marcado el tiempo de descuento? ¿Quién hizo de tus manos su marioneta? ¿Cuánto tiempo mantendras la cabeza gacha?
Responde! Escucha! Grita! Atiende este llamado... hasta ahora todo fue una prueba, un ensayo de la vida. Ya no leas el libreto... improvisa esta pieza. Que no visite el miedo tu recamara. Que no tiemble tu voz, que no te oigo.
Ayuda a despertar de esta larga pesadilla a aquel niño de Gaza, a aquel harapiento hombre de Zambia, aquella bella mujer de Siria, aquel joven padre primerizo de Atenas... ayúdame a entonar este grito.
Que la cobardía no sea una coartada para el miedo, acudamos a este asedio al que nos enfrenta. Que el mundo pende de tus hombros, y muere por escuchar tu voz...Al fin y al cabo, somos lo que hacemos con lo que somos. Y necesito que seamos un abrazo...
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