martes, 19 de abril de 2016

Comienzo

      Pulsa lento el reloja. La arena cae desde mis manos... raudo viaje a la metrópolis, que me saluda en mil idiomas, me abraza con mil colores, todos los ojos escapan la vista.
      Buenos Aires se tiñe de Lóndres y yo te ruego que "no llores por mí Argentina". Febo escucha atento y espera su momento, agazapo, para saltar de la banca.
      Pacífico, un túnel con vista al norte, tus ojos miran la cúpula... Dónde se esconde lo infinito? Por qué no para de moverse la brújula?
      Grecoromano es mi parque de diversiones donde Coelho es el anfitrión, el mapa y el tesoro... El alquimista? Mi corazón.
      Brújula loca de todos mis fauces!, alma del mundo y leyenda personal... extiende tu mano, y que agarren tu codo, tu brazo y tu pecho...mi polo y mi norte.
      El viaje sigue hasta el ave de hierro, que ruge vivaz lo inóspito del destino... lo absurdo de lo escrito... pues mi alma se guarda en tu abrazo y en el beso pendiente.
      Pero mis pasos alzan la pluma y se inundan en tinta... es hora de andar este escalón. Los hijos del sol me esperan.

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