Quema el café la bondad que enmascaras con tu discurso y corroe el frío de los pasos que te alejan de mi balcón, tu mentira... ama y desarma.
Sella la cúpula, no dejes entrar una gota de sentimiento, que no suene la bisagra de la puerta esta vez, y si la rompes... ama y desarma.
La borra avienta a tu cara, estrépitos de surcos, vías y malezas donde anduvieron tus pasos. El silencio insoportable y tu espejo empañado... ama y desarma.
Siente el escalofrío que tus sollozos alcanzan y tensan el latido del motor, miel amarga, blanco y negro, la pasión, lo imposible y el recurso... ama y desarma.
Dejate convencer por lo inaudito de tu llanto, cuando recuerdas que el afán de olvido, sólo nutre tu memoria, y te llena de vacío, el oximorón de tu elección... ama y desarma.
Busca en las fotos tus alas de Ícaro, violines de algarabía resuenan en el camino que se abre, decidido y no tanto a ver qué descubres. Ulises no olvida, aunque al final de la partida todo pasa, todo llega... ama y desarma.
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