jueves, 28 de enero de 2016

Como Cronopio En Un Pajar

      Como cinta de Moebius, el tiempo juega al infinito. No se separa del espacio, sin coartada, sin recelo... sin mesura. Desviste el solar de la casa, y reviste de colores tu canción; aquella que vitorearon las olas, una tarde de otoño, aquella que nos despabiló en los tiempos de verano.
      Noche en que luces y colores bailaban a tu alrededor, el sol en tu boca... el mapa del tesoro en un papel, rostros de paso, tu estrella y una ventana regalándonos un amanecer. 
      Capuletos y Montescos sentados en el bar del letargo, bebiendo anís a tu nombre; la cena fría al pie de la barra, una bicicleta varada en la arena y una tormenta tras el cristal.
      Allí te encontré, como un oasis en el desierto, como una lluvia de verano, como la imaginación de un ciego, como un jazmín de invierno, como la libertad para un preso... como un latido en el pecho... como Cronopio en un pajar.
      Allí te encontré con tu luz, justo antes de partir, en el momento exacto en que se detuvo el tiempo, y no hubo antes...sólo quedo un después.  
      Hoy le doy la vuelta al mundo, y mi mundo le da una vuelta el sol... y en tu bostezo caben los sueños de mil hombres, el pétalo de una flor, mis manos fantasma y un beso.