Cada 13 de febrero, numerosas personas inclinan su camino hacia el bar más cercano para ahogar el desamor, la pena o congoja, por el día próximo en que los enamorados festejan su amor, que arremete contra esas almas solitarias, consumiendo las horas como el fósforo con su fuego.
Cada 14 de febrero, numerosas personas inclinan sus pasos para celebrar el júbilo que el amar con alguien significa. El día en que sus corazones ponen visten la mesa de champan y la algarabía por la que su historia se vuelve fiesta.
Pero, a veces me pregunto, ¿qué es el amor?... cada uno tiene su forma de concebir el amor, claro...pero de qué manera, por qué se esperan algunas fechas especiales en las que celebramos el amor...
Creo que amar es esa crisis que intentamos resolver o ese desafío que asumimos cuando decidimos compartir la vida (o parte de ella) con una persona en particular; eso que nos empuja hacia el miedo y que nubla de cobardía y dudas hasta el paisaje más claro... pero definitivamente, algo que merece la pena.
Sin embargo, a veces solemos escuchar frases como "soy todo lo que soy gracias a vos", "si tengo una luz es porque vos me la regalaste", como si uno construyera una nueva persona, ajena a aquella que conoció.
Es cierto...todos crecemos, y cuando estamos acompañados de alguien (quienquiera que sea), aprendemos a ver aquellas cosas que quizás permanecían ocultas a nuestros ojos... pero esa luz, eso que sos, tus alas, tu brillo, y todo aquello por lo que brindo hoy, hacen a tu esencia... y estúpido sería aprovechar el día para ponerme laureles que son sólo tuyos...
Pienso que el amor es cuando alguien es capaz de estremecer tus sentidos y calar hondo en tus huesos con sólo susurrar una palabra en tu oído... Mario Benedetti, certera, triste y preteritamente dijo: "Ella me daba la mano y no hacia falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido... Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano, y eso era amor".
El amor es aquello que enciende nuestra alma y la inunda de motivos; aquello que hace que el beso de la lluvia sea un abrazo al alma que nos incita a caminar bajo su manto; eso que congela nuestro aliento, que detiene el curso de la ciudad, que vive en la mancha de tu cadera, en la curva de tu espalda, en el primer abrir y cerrar de tus ojos... Por eso mi amor, no pierdas la calma, que Cupido llega con su flecha cada mañana, sin importar la fecha, clavando un motivo en mi pecho, por el que levanto la copa hoy mientras hueles la rosa con la que vestí la cama...todos los días son días de celebración, al fin y al cabo, amar, es asumir el reto de vivir, por mí, por vos...
Luchas, tormentos, anocheceres y amaneceres inconclusos, desvelos, erices o néctares de lo dulce y difícil que es vivir, son los que comparto a continuación. Como aquellos que leyeron su porvenir en la Borra, a veces miramos el fondo del vaso o de la taza, con la esperanza de encontrar allí aquello que perdimos, aquello que anhelamos encontrar, la clave para vivir, o simplemente algo que pueda darnos una respuesta a eso que nos aqueja, pero que sin duda significa asumir el riesgo de vivir…
miércoles, 13 de febrero de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Qué Miras Tras Tu Ventana?
Yo tan sólo miraba tras mi ventana, cuando la vi pasar caminando y se detuvo mi corazón. Nada supo de mi nostalgia ni mis tesoros escondidos... todo era para mí, la lluvia que regaba mis hombros encorvados, y mi cabeza mirando el suelo mientras pensaba llegar al fin del mundo para comenzar de nuevo.
Ella apareció, sin que incluso ella lo supiera, colmando de inspiración todo mi mundo cuando, al partir, me dio su beso puñalada, en la comisura de mis labios, burlándose de mi soledad.
Su simpática risa recorrió mi alba, y mis ojos se cerraban aun más fuerte que de costumbre, para que ninguna de las imágenes banales de la ruta distorsionara el recuerdo de su boca radiante y nochera...
Desayuno entre tanto con la foto que ha quedado bajo mis parpados, soñando ser la estrella que resista sus tormentas, que acompañe las clemencias, las dolencias y sus carcajadas... que le de una mano para conciliar el sueño.
Mi mundo, derrumbado hasta el momento, amalgama hoy la valentía y la luz que arde en mi pecho, el silencio que estallaba de mi boca y de la suya, la ciudad perpleja elevó su canto, esperando que su partida no sea tan lejana o por lo menos no muy larga.
Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias... y después de su huida, recorrer las mismas calles, pisar los mismos parques, no sería igual... y ella se sorprendería de saber que la casualidad jugó con nosotros, aun cuando pudo haber estado detrás del teléfono en alguna llamada por error, habernos encontrado frente a frente en alguna escalera, haber coincidido en el tacto de algún picaporte en la universidad.
Mientras que esa casualidad aun no está preparada para ser destino, me gustaría preguntarle, si pudiese llegar a su oído como la canción susurrada aquella noche... "qué miras tras tu ventana?" Si mientras lee esto se sonríe y se sonroja su piel...esa estrella no será fugaz.
Ella apareció, sin que incluso ella lo supiera, colmando de inspiración todo mi mundo cuando, al partir, me dio su beso puñalada, en la comisura de mis labios, burlándose de mi soledad.
Su simpática risa recorrió mi alba, y mis ojos se cerraban aun más fuerte que de costumbre, para que ninguna de las imágenes banales de la ruta distorsionara el recuerdo de su boca radiante y nochera...
Desayuno entre tanto con la foto que ha quedado bajo mis parpados, soñando ser la estrella que resista sus tormentas, que acompañe las clemencias, las dolencias y sus carcajadas... que le de una mano para conciliar el sueño.
Mi mundo, derrumbado hasta el momento, amalgama hoy la valentía y la luz que arde en mi pecho, el silencio que estallaba de mi boca y de la suya, la ciudad perpleja elevó su canto, esperando que su partida no sea tan lejana o por lo menos no muy larga.
Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias... y después de su huida, recorrer las mismas calles, pisar los mismos parques, no sería igual... y ella se sorprendería de saber que la casualidad jugó con nosotros, aun cuando pudo haber estado detrás del teléfono en alguna llamada por error, habernos encontrado frente a frente en alguna escalera, haber coincidido en el tacto de algún picaporte en la universidad.
Mientras que esa casualidad aun no está preparada para ser destino, me gustaría preguntarle, si pudiese llegar a su oído como la canción susurrada aquella noche... "qué miras tras tu ventana?" Si mientras lee esto se sonríe y se sonroja su piel...esa estrella no será fugaz.
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