Existe una historia muy conocida por la mayoría de los
pueblos de oriente, que cuenta que la lectura de la borra del café se originó a
partir de que, hace unos 1.000 años, una de las mujeres de un sultán, poseía
grandes poderes de clarividencia. Debido
a la cantidad de tiempo que pasaba sin hacer nada, desarrollo esta técnica al
darse cuenta que la borra del café dejaba ver imágenes luego de ser consumido
todo el café. Una vez descubierto esto, comenzó con esta práctica a modo de
entretenimiento junto con el resto de las concubinas. Después de eso, la
lectura de la borra del café comenzó a extenderse a tal punto, que se dice que
en las caravanas del desierto, los beduinos por la noche se sentaban alrededor
de una hoguera para realizar esta práctica y saber cuales eran las aventuras
que los esperaban durante sus travesías.
La vida es una travesía de devenires constantes e
inciertos...al momento en que pensamos entender lo que nos pasa, algo eriza
nuestra piel y nos deja perplejos y sin palabras... sólo con pensamientos rumiantes
que intentan encontrar, sin caso alguno, al menos una respuesta… como en una Cinta
de Moebius en la que caminamos, desde el momento en que despertamos, hasta el
último momento previo a conciliar el sueño, sólo impulsados por la inercia.
Luchas, tormentos, anocheceres y amaneceres inconclusos,
desvelos, erices o néctares de lo dulce
y difícil que es vivir, son los que comparto a continuación...Como aquellos que
leyeron su porvenir en la Borra, a veces miramos el fondo del vaso o la taza,
con la esperanza de encontrar allí aquello que perdimos, aquello que anhelamos encontrar, la
clave para vivir, o simplemente algo que pueda darnos una contestación a eso
que nos aqueja.
De esto va el devenir y sobrevivir cotidiano al que nos
sometemos a diario: leer el periódico, ver el noticiero, decir adiós a aquella
persona que nos roba el sueño cada noche, o a aquellas posturitas que son
soldados con los que combatimos contra la cruel soledad a las que nos empuja el frío paso de la
insoportable nostalgia, desayunar con la amargura y los puñales del olvido…
A ti que lees esto...que te habrás encontrado iracundo en
alguna ocasión o habrás de enfrentar el drama de la incertidumbre; a ti que las
fervientes luchas políticas que sellan con oro el futuro de un pueblo te ha
desgastado, o que manifestar tu idea te categoriza dentro de los polos a los
que te doblega una esquizo- sociedad ; a ti que la pena, o el naufragio de los
mares a los que te arroja el amor, han sido tan fuertes y trágicos como
brillante ha sido la gloria que alcanzó esa pasión que hizo arder el sol y tus labios en las
tardes de invierno. A ti que aún escondes dentro tuyo aquello que crees perdido y que
te trae de nuevo a este bar, te digo… hay algo más allá de aquello que deja el
último sorbo de esperanza que arrebata
la copa. Allí, debajo de la mesa del desconsuelo en la que me encuentro
y tú te encuentras, en la que escuchamos nuestras voces y los versos fundir en
canto los gritos que ahogamos en silencio...están tus pasos, aquellos que te dirán quién
eres…para afrontar los terrores con los que nos vemos habitualmente, a vivir las
felicidades que esconde la sencillez, la lumbre y la penumbra, y aun cuando todo parezca avasallante, sepas que todo está en ti…tu estrella polar, parte de tu
corazón, para asumir el riesgo que merece el estar vivos…
...Mozo, otra taza por favor!...